miércoles, 10 de diciembre de 2025

ESCRIBANO DEL FUTURO

 

 

Mi familia estaría contenta de no haberme abandonado en esta gran biblioteca en donde permaneceré por el resto de mi vida. En estos tiempos soy de los pocos que escriben a mano. La tecnología volvió obsoleta la escritura a mano y para conservar el arte del manuscrito, que es una manía en mí, y por lo tanto soy el indicado. Mi tarea consiste en llenar libretas que luego serán fotocopiadas por impresoras de alta resolución y las venderán en el mercado de artesanías junto a otras cosas raras e inútiles porque la gente de hoy tan tecnológica ya no distingue si algo está bien o mal escrito. 

A mí me pagan por libreta aunque a veces me tardo un par de días llenando de palabras cada una. Porque al menos yo debo leer con la misma intensidad para hablar de algo, para inventarme cualquier cosa y escribir a mano. Libros viejos, nuevos, mutilados, a mis patrones no les importa. Sólo quieren que escriba y se me paga. Una miseria. Pero de ese trabajo me alimento. Aunque soy un autor anónimo aquí nadie ha venido a decirme cosa alguna de lo que escribo o si mi trabajo tiene alguna repercusión positiva en la cultura, en la sociedad. Cuando yo me muera pondrán a otro hambreado en mi lugar para hacer exactamente lo mismo: llenar libretas con nuestras bellas escrituras sin sentido a veces hasta para nosotros mismos. A veces digo cosas muy personales y la gente compra mis mierdas porque son cosas raras y lo raro es interesante. Y bueno. La gente arranca las hojas y las enmarca al igual que la escritura japonesa o árabe. Se acostumbra a poner cerca una vela aromática relajante con fresas y canela. Aunque rara vez la encienden. 

También se regalan como arte objeto y las muchachas culturosas aprecian la escritura manual aunque no demasiado. Les digo, esta escritura es considerada ya una reliquia, algo tan innecesario como los libros de papel. Ahora todos los malditos libros son electrónicos, que para salvar al planeta y no talar arboles. ¿Y qué leerán cuando se les joda su dispositivo? Fácil, se compran otro y ya. Pero todo eso era evitable con los libros de papel. Nadie corre a los libros y estos libros viejos de papel no cooperan mucho para su supervivencia. Son apestosos, bultosos, pesados en muchos sentidos y sobretodo ya ilegibles. El lenguaje como lo conocíamos aun en el siglo pasado ahora ha desaparecido y se transformó en símbolos raros como los malditos emojis. Para qué escribir si lo esencial se puede decir a través de un emoji. Bueno, los emojis se hablan, se actúan. Todo para evitar el uso normal e inteligente del lenguaje. Ya es cosa de atrasados escribir a puño y letra. Me siento como un Quevedo, autor español de hace como 500 años. Cada cierto tiempo unos agentes diferentes vienen por mi libreta llena y me extienden una paga más bien simbólica que me permite medio comer frijoles y pan y no distraerme en otros trabajos. A veces la paga me alcanza para unas cebollas y algunos picantes. Bien me lo decía mi abuelita que aprendiera un oficio. Y nunca me vio como escribano porque murió antes pero a juzgar por su carácter no le hubiera dado mucho gusto mi trabajo, ella preferiría que yo fuese un burócrata. Pues aquí sigo creando estas piezas de museo y decoración ya que escribimos en libretas, en fotografías, recortes de periódicos, paginas de libros, dibujos y retazos de revistas. Con bolígrafo, con plumón, marcador, plumilla y tinta china. 

La idea es crear piezas de escritura manual para que las compren los snobs aunque dudo que las entiendan. Se puso de moda cuando unos artistas famosos comenzaron a coleccionar hojas escritas a mano, caligrafías antiguas. Ellos comenzaron todo, los artistas. Incluso hay colegas que dan cursos de caligrafía. No tengo ya otra luz que la de mi escritorio. Mi vista ya casi no sirve por haberme dedicado a escribir como un poseso. A unos pasos están mi cama y mi cafetera. Una empleada me trae a diario platos de arroz blanco a vapor. Yo he querido saber más de ella pero a parece no importarle mi amistad y mantiene demasiado su distancia. Como si la fuera a morder. Nunca ha contestado a mis preguntas. Ni siquiera es bonita. Es gorda y muy seria. Sabe que me atrae pero estoy seguro que ella no siente nada por mí. Ni yo por ella. No tenemos nada en común. Factor edades. Los años de sufrimiento, no poseer ni una sola verdad, amargan el carácter. Estas mujeres muy seguramente arrastran al hombre a la perdición. Le he escrito cartas y las pongo a su alcance y nada. Quizás no sabe leer manuscrito. 

Las mujeres que he conocido son un poco como retrasadas mentales. Y son unas guajolotas engreídas. Prefiero la amistad de las que son abiertamente cochinas. Las que aparentan pulcritud, pureza de carácter, estabilidad emocional son malas y aburridas. La mujer cree tener todo bajo control de su vulva. Me gusta pero no me dejo dominar. Siempre hay algo que no está del todo bien en cada vagina. En un mes la mujer está una semana bien, otra semana regular y dos semanas mal. Oye tú gorda del arroz ¿acaso eres muda? ¿te debo algo? Es que te noto un tanto hostil. Yo come el arroz pero tú eres quien engorda. Prefiero ver el boxeo que adentrarme contigo en el deseo. Esa cosa sudada ya no la quiero. A lo mejor la quiere el perro. Maldita sea mi vida: me acaban de correr del trabajo. 

Me dieron un cheque con mi finiquito. La razón es porque ya no lleno libretas como hace unos años, que mi producción ha bajado. Que no me preocupe, dicen que no me faltará el arroz. Pues para la otra pónganle un poco de salsa de soya, no sean tan hijos de su puta madre.

 

#lacajadezapatos