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lunes, 26 de enero de 2026

LA IMPOSIBILIDAD DE SER COMPLETAMENTE FELIZ


Ser feliz no cualquiera puede serlo. O de serlo, no se logra conservar la felicidad por mucho tiempo porque siempre pasa algo, ya sea que a uno se le acabe el trabajo y ande comiendo sólo frijoles y tortillas, luego uno descubre que los amigos no lo eran, las mujeres que tanto amamos o nos dejan por otro o no nos corresponden en el amor. La edad comienza a hacer estragos en nuestro organismo. Fracasar en los proyectos, en los negocios chicos, medianos o grandes.

Encima vivir en un país tercermundista, violento, ignorante, insano y sin futuro nos impide ser optimistas y guardar alguna esperanza. Unos cambian de país y se llevan su infelicidad mexicana a otros rincones del globo porque, dice la ciencia, la tierra no es plana sino esférica. Yo siempre digo que si la tierra es un globo éste está llenísimo de mierda. 

Y los amos del mundo y su propaganda en redes sociales que la agenda 2030, que los datos biométricos, tecno-esclavitud, guerras, invasiones, desaparición del dinero en efectivo. Que quienes no se hinquen y hagan un juramento al demonio no podrá comer, comerciar, trabajar, ni rentar casa; todo ese panorama lúgubre del futuro que si uno piensa mucho en eso se sugestiona.

Mientras tanto en el presente a veces aunque se cuente con una carrera o profesión tampoco es garantía de nada. En la informalidad tenemos a muchos profesionistas que ya no encontraron lugar en el mercado laboral. Algunos estudiaron 4 o 5 años, otros hasta maestría y acabaron de conductores de uber, ingenieros vendiendo elotes, profesores de taqueros o vendiendo tamales y burritos en la calle. Todo ese tiempo de estudios y esfuerzo para nada.
Ser feliz, luego de uno haberse proyectado un futuro profesional, en un país bananero, enorme y caótico, es casi imposible.
Yo soy feliz a ratos, nunca  he sido feliz por muchos días seguidos. En cuanto el arte me hace feliz ejecutar una pieza artística, escribir, componer una canción que pocos llegan a escuchar, pintar, dibujar para uno mismo. La acabo y ya, fue toda mi satisfacción. Lo que sucede después con la obra ya no me importa.
Aunque fuera millonario, aunque fuera famoso, viral...de hecho hacerse viral es hacerse olvidar, a mí me da lo mismo: mi felicidad no depende de eso. Siempre queda un pendiente en la cuestión de la felicidad. Ni aunque tuviera la mujer más hermosa del mundo, luego de media hora de brincos y arrumacos muy intensos y quedar agotados tirados, la infelicidad se hace presente. Después a comenzar de nuevo el cortejo, el mood, el ritual. Y más de lo mismo. Y así es siempre. 
Y es cuando me pongo espiritual. No podemos ser totalmente felices porque no estamos en tierra para ser felices sino para levantar el vuelo a la eternidad.
No me auto engaño, no aumentaré así mi ya de por sí pesada infelicidad.