¿De
donde surgen los deseos de moda? Por ejemplo que una mujer se dé un baño
de burbujas, revise su teléfono mientras bebe una copa de vino a la luz
de unas velas aromáticas. No es algo que surja espontáneamente, hay un
patrón de programación que previamente evaluó hacer las cosas de esa
manera. Cine, telenovelas y redes sociales, los formadores de nuevos
rituales de consumo.
Vas al mercado, música. Vas en el
camión, música. Estás en un taxi, música. Vas a un centro comercial,
música.
Estás en un restaurante, música. Estás es tu casa y tus pinchis
vecinos, música. Cafetería, música. Librería, música. Estás echando un
taco callejero, y llega un cabrón con su guitarra toda desafinada
chingue y chingue hasta que le den unas monedas. Te vas a tomar una
nieve y un güey bailando cumbias con su bocina a todo volumen ahí para
que le cooperes. Vas a la iglesia, música. Están en la fabrica, música.
En un taller mecánico, pinche música. Te pones un tatuaje, música del
tatuador que por lo general oyen pura mierda. Vas a comprar calzones al
tianguis callejero, varios puestos con música. Vas caminando por una
avenida y un pendejo con su teléfono y sin audífonos con su música a
todo volumen. Otro pendejo igual un poco más allá.
No
se me hace justo que la música que a todo mundo le gusta a la perrada a
fuerza de estarse repitiendo muchas veces en casi todas las estaciones
(Juanga, Bisonte Fernández, Malumo, Arjonaco, Tucanes de Sinaloa, etc) y
que haya tanta música con mucho mejor propuesta, talento, calidad,
feeling, esta pase desapercibida y sea menospreciada por la gente. No se
vale, no hay que ser tan bestias. A menos que se sepa que no gusta por
buena, sino porque esos musiqueros famosos venden su alma al demonio y
por eso los repiten ad nauseam por todos lados. Algo así, no estoy tan
seguro sólo me quiero explicar el éxito de los sin talento o bien lo que
pasa es que a la gente, a la perrada, siempre le gusta lo malo.
Si
escucho a Mozart lloro. Si escucho música popular mexicana me amarga,
me hace sentir odio y repulsión. Si escucho rap mi pensamiento se
envilece y se me antoja drogarme. El reguetón y el trap me producen
misantropía. El rock me provoca dolor de cabeza y mareos.Y aburrimiento.
La electrónica pop tipo MTV me da sueño. La música romántica me produce
desprecio. La música alegre me provoca seriedad.
Evadirme,
odiarla, evitar escuchar música es necesario ya que con toda la música
que he escuchado y que resuena en mi mente, se ha quedado embarrada en
mi cerebro o en mi espíritu, no lo sé, no me deja en paz, no me deja
escribir, a veces no me deja ni dormir.
La música es un hechizo, un
conjuro, que a todos nos afecta de distintas maneras. Enloquecí.
