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lunes, 8 de noviembre de 2021

COME, MEXICANO


Si a algo le entra con enjundia el mexicano es a la comedera de poco o escaso valor nutritivo. Por ejemplo las hamburguesas  que come de todas partes excepto de los restaurantes gringos de corporativos transnacionales. No es la comida en la que desconfía porque el mexicano come de todo, lo que desconfía es de las empresas extranjeras. No le gusta el orden, la limpieza, las luces, los precios y de plano a veces ni la comida misma.
Venganza de Moctezuma, no sé pero el mexicano ya no ve con gusto que una compañía venga a competir con su comida calejera que no es tan variada ni saludable aunque con mucho sabor. Si uno ve videos o programas gastronómicos se dará cuenta que por ejemplo los coreanos, chinos, japoneses o tailandeses tienen una gran variedad de platillos callejeros, todo tipo de fritanga, en Corea  las vísceras es comida muy apreciada, cosa que no he visto en México salvo en algunas taquerías tacos de tripa de res, de sesos. En cambio en Corea, Japón y China son un manjar. Allá se comen hasta la pezuña del marrano. Los chinos fríen todo lo que se mueve por cielo, tierra y mar. Aprovechan hasta los pelos de los animales para hacer brochas y pinceles de maquillaje. 
Curioso el mexicano que aunque no le guste la comida gringa, es más, sabedor de que la hamburguesa mexicana es de mejor sazón y a veces más económica, aun siente envidia por aquellos que van a McDonald's  o el Burger King. Le gana el sentimiento de no poder llevar a sus hijos a comer allí donde muchos van. No es la comida sino el lugar, el status que da o lo que supone el mexicano sencillo que es algo de lo que no es bueno privarse. Aunque la comida sepa a cartón, no ir a las burguers gringas es perderse de algo que muchos ya conocen y no gusta, pero hay una dinámica social con una creencia de que se deben comer esas comidas transgénicas de precios exorbitantes como símbolo de bienestar o de ascenso en el estrato. 
Lo cierto que con la actual crisis del sucialismo siglo 21 al mexicano ya solo le medio alcanza para comer frijoles y tortillas con la esperanza de comer algo más en las fiestas de fin de año. 
A beber y a tragar que el mundo se va a acabar. 






miércoles, 27 de octubre de 2021

YA CHOLE CON LOS POBRES


En México no sólo hay gente pobre, también hay mucha gente loca y otra pendeja. No hay que aceptar que sólo los pobres importan, sólo los pobres merecen atención y tiempo oficial. Así como hay gente muy rica también hay mucha gente que quiere ser pobre. Lo cual no tiene nada de malo. 
Gente que vive sola, con poquito, gente de edad avanzada con o sin hijos ingratos que no les dan ni una vuelta. Mucha gente es pobre y se acepta como tal, no vive lamentándose de su suerte. Al contrario, sale a ver qué puede vender, a ver qué hace. Esa gente es digna. Aquellos que están esperando a que Robin Hood le robe a los pobres para que les den unas monedas, una despensa mensual que dura u día, esos no son pobres. Son chairos comecuandohay y son los peores y más patéticos ciudadanos.
Pero es cagante, frustrante, que para todo pretexten los pobres, que la falta de oportunidades. También la clase media tiene pocas oportunidades. Tener trabajo no es sinónimo de pertenecer a la clase media. Mucha gente con trabajo cada fin de mes la pasa duramente para pagar su renta, sus servicios básicos y hasta para comer. Que tengan un teléfono caro a pagos y le pongan saldito no significa ser rico. He visto a gente que vive bajo un techo de láminas oxidadas, paredes de madera y piso de tierra que sin embargo tienen su smartphone siempre a la mano. No tendrán ni para frijoles pero sí para publicar pendejadas en Facebook.

Pero los pobres dan hueva y no son los que controlan la narrativa oficial, están ninguneado a los miserables, a los moribundos, a los ancianos que vagan por las calles como zombis, a los depresivos, a los suicidas, a toda esa juventud que se la pasa conectada a Internet sin hacer nada productivo sin testigo de la decadencia social propia y ajena. 

Algo es seguro: si la pobreza le beneficia a los políticos harán todo a su alcance para que nunca se acabe.
Ya ni se esfuerzan. Así siguen siendo las cosas en automático.
Cansa el discurso político de: "los pobres por, los pobres a causa de..." los pobres, los pobres y más pobres. Mucho contribuye la casta política a la pobreza nacional. El cacas ha sido el presidente más empobrecedor de la historia. La gente que piensa lo contrario debería estar en un centro loquero.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

SER RECORDADOS

Ser inteligente es duro, es triste. Si los medios masivos son filosóficos nos podemos cerciorar que, por lo menos en la tv, la vida de adultos es miserable. La fórmula de la felicidad ya ni en los niños se vislumbra.

Yo sí creo en la felicidad pero no le tengo mucha fe. La felicidad para mí es un espejismo. Y sí debe haber un acercamiento. A mí me haría muy feliz servir para algo y no hablo de política. 
Pero para cualquier cosa que se quiera hacer por los demás se necesita mucho dinero.
Incluso la contrarrevolución necesita de financiamiento.

Estamos en un proceso de empobrecimiento técnico de orden socialista/sucialista con esto de la pandemonia.

Gacho es tener mucho dinero y no hacer nada por los demás, no querer dejar huella es algo un poco frustrante y difícil. Pero también los pobres queremos dejar huella, no ser olvidados. Ayudar con algo que no pueda dar cualquiera, con un mejoramiento de la humanidad.
Y es que el idealista también está en la supervivencia, en el diario sobrevivir. 
¿Cómo hacer algo bueno por la comunidad y sin dinero? 
Me lo he preguntado muchas veces a través del tiempo. 
El dinero que hay es para pagar servicios y comer huevos, frijoles y tortillas con chile. 
Hace falta hacer más dinero. Más trabajo y menos fiestas, drogas y antojos tontos.
Los pobres son olvidados más pronto.
Cuando eres rico todo mundo te recuerda.