domingo, 6 de diciembre de 2020

viernes, 4 de diciembre de 2020

LA CORRECTA LIMPIEZA DEL CULO



¿Qué sucede cuando estamos en ciertos momentos de intimidad que al desnudarnos percibimos un olor a marisquería, a veces más que penetrante?
Es casi siempre porque ya sea el hombre o la mujer no se limpiaron bien el culo.
 
Porque aunque parezca difícil de creer hay mucha gente ya mayor de 13 años que si uno olfatea por sus nalgas, aun con ropa puesta, huelen mal. A caca, a sudor... ¿Yo qué sé? Pero que nos hace sentir pena antropológica y nos remonta a replantearnos algunas dudas.
¿Acaso yo me limpiaré el culo tan mal como tal persona?
¿Qué olor tendría mi culo? ¿Cómo saber si uno se limpia bien el fundillo?
 Hay gente demasiado limpia que no soporta ver ni su propia popó y cuando terminar de obrar discretamente se abre una nalga con la mano izquierda (los zurdos se abren la nalga con la derecha) y con la otra se dan varias pasadas de papel alrededor del ojete.
Muy pocos, yo entre ellos, envolvemos alguno de nuestros dedos en papel higiénico y procedemos a ensartárnoslo en el ano por lo menos un poco mas allá del metacarpo a fin de la limpieza anal sea a profundidad y no solo superficial porque creo que el meterse el dedo  y limpiar el recto bien no ocasiona el típico olor a culo.
 
Hay quienes solo se pasan 2 veces el papel y así se suben los calzones y a cada paso y pedo van impregnando el aroma desde su cuarto a su área de trabajo, sobretodo los gorditos que se la pasan a dos nalgas “trabajando” con el chat abierto haciendo cosillas en computadora.
Recuerdo a un ex compañero que le olía el culo ha puesto de birria con cebolla y cilantro y chile y eso que no había ese tipo de comida cerca de donde trabajábamos.
Yo me he llegado a pasar el papel  17 veces y aun dudar de la limpieza de la zona al subirme los pantalones. Luego regreso a la reunión y oigo a la gente hablar pero no tengo muy claro lo que dicen o me quieren decir.
 Como no tomo más que una copa de vino muy de vez en cuando y por lo general la música no me gusta en las reuniones pequeño burguesas solo hay una interrogante en mi mente esas noches:
 
¿Me habré limpiado suficientemente bien el culo?
 
Y regreso al baño cuando la intriga me pone a sudar frío y tomo un pedazo de papel higiénico y abro un poco la llave sobre el papel pero sin ensoparlo y me lo vuelvo a pasar 2 o 3 veces y ahora sí, a verles las nalgas a las asistentes e imaginarlas en todas las posiciones sexuales que hay en mis películas mentales. A veces se me lanzan algunas chicuelas pero nunca les hago caso porque no me gusta la idea de ser cazado ni casado.
Los papeles usados siempre los aviento al retrete porque no hay nada tan de malísimo gusto que hacer las necesidades fisiológicas a un lado de un bote de basura lleno de mierdas colectivas.
En otras ocasiones he visto hasta toallas femeninas sangradas y volteadas hacia arriba saliendo de con los papeles arrugados con cacas de varios colores y formas.
 



El bote de basura en el baño es para echar las toallas femeninas debidamente volteadas, los pañales de bebé, los rastrillos desechables, los jabones ya muy usados y con pelos, envolturas, etc. No para ir coleccionando la cagada y verla ahí justo mientras estamos sentados expulsando lo que cuerpo ya no necesita.
Para quien no sabe los papeles se pueden echar al escusado, al cabo que con el agua se deshacen. Claro que si a veces por la crisis se limpia la gente el molacho con papel periódico, pues el baño se puede tapar. Además de pasarse la química de la tinta y el papel impreso por el Aniceto Mofles.
 
Se dice que en tiempo de guerra, o sea, en tiempos de escasez sexual, cualquier hoyo es trinchera. O sea, no ponernos muy exigentes con quien nos da las nalgas para un sano esparcimiento.
En efecto, pero ese hoyo por lo menos debe estar aceptablemente limpio.
Porque soy capaz de cogerme a cualquier animal pero en la selva de concreto debe haber limpieza y dinamismo.
La persona en cuestión, sea hombre o mujer, debe tener el chicaspiorcas escrupulosamente limpio. Que se nota la felicidad en la cara, que la cola le huela bien y todo es posible. Aunque yo estoy más allá del sexo.


 
Si en cambio se es una persona gorda, triste, que todo el día está a 2 nalgas,  y que come muchos tacos varios del puestillo de la esquina, y su asiento no tiene un cojín integrado que atrape los pedos, difícilmente a gente así le va a oler bien el ojo de payaso.
Así que ya lo saben amiguitos, varias pasadas después de ir al baño incluso mojar el papel, lavarse bien las manos y ser feliz, vivir al día y todo en la vida es posible.


jueves, 3 de diciembre de 2020

EL CALCETIN NEGRO VS EL SEÑOR DE LOS SURCOS


 


 










 

INTENTADO DESTRUIR LOS SIMBOLOS DEL CAPITALISMO


 
Hipsters, globalifóbicos, fresas y mierdas afines yo solo les voy a decir algo y sin derecho de réplica: váyanse a la verga con estar molestando a Mc Donald’s, por favor.
Siempre que un globalifóbico tiene diarrea va y se desquita contra el restaurante hamburguesero del payaso de la M amarilla. La comida es de lo mejor que hay en la vida y la comida de Mc Donald’s,  mis respetos. Además sería para mi el trabajo ideal porque uno debe trabajar en lo que ama para ser feliz y como yo amo la comida rápida y tener poquito dinero porque si no me lo gasto en putas o drogas, pues trabajar ahí estaría perfecto pero ya no me quieren por mi edad que voy  tristemente con rumbo a los cuarenta y se acaba la cuenta.
 
Las objeciones que tienen contra el mejor restaurante del mundo de comida rápida siempre se basan en la comida de mala calidad que se vuelve, en efecto, la del Mc Donald’s porque es comida rápida. Si no te la comes rápido, pues ya no es comida rápida. Si quieres comer cómodamente mejor lárgate a tu pinche jacal y fríe unos huevos con salchicha.
 
Si no te comes rápido la burguer la lechuga empieza tomar un sabor como a axila de albañil.  El pan se pone difícil, o sea, duro y los dientes corren peligro sobre todo si los tienen llenos de piorrea, como yo.
 No hace mucho siempre que los zurdos protestaban destruían mcdonalds y luego se le dejaron ir a los oxxos y a otros establecimientos de cadena de capital extranjero. Malditos resentidos.


 


Luego la que se supone que es carne, que en realidad es carne sintética, hecha con frijoles y grasas de mono saturada que además le dan sabor, se pone medio chiclosa por eso hasta los vegetarianos comen en Mc Donald’s. Los vegetarianos pendejos, los otros no. Pues si no se la comen rápido la carne se pone de un color medio azulado y le da una consistencia y sensación de estar mordiendo un  pedazo de zapato de piel con todo y agujetas. Y como la envuelven en papel y si le echas mucho cátsup a la hamburguesa, al acabártela el papel parece una toalla femenina usada y ver algo así después de comer no es como que muy recomendable que digamos. No hay que ser cochino. Después de comer hay que llevar la basura al bote. Que el lugar siempre luzca limpio, bonito, agradable, feliz.
Por lo tanto, cuando vayan a apoyar la economía del mejor restaurante de hamburguesas tenga mucho cuidado  y comerse todo pronto. En cualquier lugar del mundo, si hay un Mc Donald’s cerca significa que está civilizado y podemos respirar tranquilos la grasa humeante que sale de sus chimeneas. Si no hay Mc Donald’s en alguna ciudad o pueblo, huyan inmediatamente pues su vida corre peligro y pueden caer en las vergas peludas de los árabes. ¿Hay Mc Donald’s en Sinaloa?
Hasta la fecha no he rechazado ninguna invitación al Mc Donald’s  y por un delicioso café y un pay de manzana yo presto hasta las sentaderas. (Exceptuando a mis amigos maricones que ni a la verga los puedo mandar pues eso es lo que más quieren y yo no les voy a dar gusto)

 

 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

EL ARTE DEL DESPRECIO



Todo aquello de lo que carezco, lo desprecio. Así debe serlo. Se debe despreciar lo que carecemos mucho antes que desearlo.
Yo no creo que los seres humanos necesitemos de gobiernos. Como ellos no me tienen a mi, entonces me desprecian igualmente.
Como yo no tengo un gobierno que represente mis intereses, por eso lo desprecio.
No tengo tampoco religión, no estoy sometido a creencia alguna, por lo tanto vivo despreciándolas. En mi no surten efecto todo ese montón de patrañas.
 
Decía Buda, un ser humano muy inteligente, que todo el sufrimiento surgía del deseo.
En efecto, carecer de algo significa ser infeliz, no estar a gusto con lo que se tiene.
Ser un ignorante, carecer de conocimientos, es infelicidad. El conocimiento no se desea, se cultiva.
Por ende quienes tenemos algún conocimiento despreciamos la ignorancia y a los ignorantes que traten de convencernos con mentiras, como esta gente es indeseable además, no la deseamos, no la tenemos, la despreciamos.
 



Si no tenemos leyes a nuestro favor, podemos vivir al margen de la ley, hacer cosas al margen pero sin garantía alguna.
Eso hacen los malandrines que, al carecer de cultura pero al tener un gobierno que los marginó ahora lo desprecian y sus leyes se las pasan por los tanates
Tenemos religiones opulentas, ya estaban ahí cuando nosotros nacimos, nos iniciaron en ellas sin mediar consentimiento alguno de nuestra parte pero por pertenecer a ellas no somos participes de su opulencia sino todo lo contrario: de nuestro dinero ellos se dan vida de reyes. Y hay bastantes credos aparte de los tradicionales.
 
Hay que poner a las religiones de cabeza, que se reduzcan a la nada no es imposible. No como sucede ahora: que surgen miles cada año.
 
Tenemos suficientes religiones pero no tenemos un solo dios. Despreciarlo entonces, no querremos su misericordia puesto que no hay nada, hacerlo menos.
 
Vivir sin dioses. Hahaha. Y que las generaciones futuras se burlen de nosotros por ser tan creídos y fanáticos por tanto tiempo. Ya no estaremos en el mundo, ya no nos incumbirá.
Desear nunca ha dado buenos resultados. Se puede desear y por mucho tiempo algo pero no es garantía de que sucedan las cosas tal y como las deseamos. El que no suceda, es sufrir, es frustrarse.
El saber despreciar es el camino más cercano, un atajo, que cambia considerablemente el destino de la vida y sus consecuencias.
Ya que es muy beneficioso no dar lástima cristiana a nadie.
Estamos aquí y sin dioses y una vez que sepamos que no los tendremos nunca, ¿qué nos quedaría por creer?
La vida tendría un estallido de sentidos y se viviría ya sin considerar esa gran mentira que pregonan los hipócritas, las sabandijas de nuestra subjetividad, los que viven a nuestras expensas o de nuestras familias y son todas las religiones.
 Yo aprecio solamente lo que tengo, lo que siento parte de mi: los amigos sinceros, tengo demasiados amores, el conocimiento, la sabiduría, lo placentero, etc.
Aprecio mi arte, mi negocio, mi vida misma. Si no tengo dinero, lo desprecio. Si no tengo amigos, los desprecio. Prefiero que no me hablen los falsos, los mentecatos y mediocres.
 
Si no tengo éxito, lo desprecio por igual. No es bueno anhelar el éxito artístico porque son precisamente las manifestaciones artísticas alejadas de lo exitoso las que valen realmente.
Y si lo tenemos, apreciarlo. Apreciar lo concreto es lo más inteligente.
 
Cuando gracias al gobierno prohibicionista yo no puedo fumar mi hierba del placer, la mariguana,  porque no tengo o porque no me han dado y no salgo a comprar a la calle lo que hago es despreciar
No solo la inocua mariguana sino todas las drogas en general.
Porque ser un drogadicto, que es desear siempre más y más droga, es la manera perfecta de confirmarse como un mediocre.
 
Por nuestros deseos egoístas ha surgido el cristianismo y con este la hipocresía humana, la “caridad” (que ni es tal cosa) sino una “buena acción” que abonan al paraíso inexistente.
Siendo caritativos los hipócritas creen  que están haciendo un bien a la vista de Dios pero dios no tiene ojos.
Dios no existe para muchos.

 


No lo tenemos. Y como no lo tenemos, hay que despreciar todo lo relacionado a la idea de justificar la fe en él y realizar todo aquello
Que nos evite estar como estamos ahora mismo en el mundo: de la vil chingada, a punto de otra guerra y de retroceder a la barbarie.
Hay quienes dicen que dios es un freno, pero nosotros no somos carcachas.
 
En cambio, subjetivamente, dios, o bien la idea de él, si es un freno a la razón.
 
Si andamos por el camino de la razón, la tenemos y por ende la apreciamos.
Desprecio la locura porque yo sé que no estoy loco. Para mi los locos son los fanáticos, los creyentes, los que no pueden demostrar científicamente la existencia de Dios y que incluso pueden mandar matar cegados de su locura , en un mundo donde la vida no vale nada, para ellos, a quienes los contradigan o ridiculicen refutándolos.
Y si no mandar matar, si despreciar u odiar a muerte.
Seguro es que ellos no aman a quienes piensan como yo y no los apreciarán nunca porque nos perdieron, porque no nos tienen ni nos tendrán. Somos peligrosos y condenados. Se les frunce el ojo de las mil arrugas con gente como yo.
 
Nosotros como seres humanos podemos hacer lo mismo que ellos a beneficio de nuestras propias vidas y cosmovisiones: despreciar lo que no tenemos antes que desearlo y ser felices y con todo lo que tengamos.
Mucho o poco, es todo lo que hemos hecho por nosotros mismos. Lo que no, llámese como sea, pues no. Sigamos despreciando.
 
Posdata:
 No me gustó mucho el final. Pero era esto o seguir con ideas todavía más abstractas en el cráneo.




''Piensos'' de cuando era ateo.


Verdeth

DR FRIUD EN: TRAVESURA NOCTURNA


 

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VERDETH

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