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martes, 5 de agosto de 2025

NO VINE AL MUNDO PARA SER UN ARTISTA


Luego de una profunda reflexión he concluido que: NO VINE AL MUNDO PARA SER UN ARTISTA. Qué liberador.
El arte ni siquiera es tan importante para mí. Puedo pasar meses sin escuchar música, sin leer un clásico, sin pintar, sin hacer o consumir algo artístico.

No soy como algunas personas que he conocido que nunca salieron de su burbuja de creer que nacieron para tocar en una banda de rock, jazz o para ser raperos, pintores, cantantes; otros creen que nacieron para dirigir una gran película cuando el cine ni siquiera es arte porque no surgió de las academias sino de las ferias de pueblo y de los circos.

Es más: dudo mucho que Leonardo da Vinci haya pensado -no lo sé y me da hueva investigar- que nació solamente para pintar. Si, pintaba muy bonito y además de ahí comía. Era su chamba. Pero de eso a afirmar que nació solamente para eso como una misión divina, trascendental, que duraría por siglos, lo dudo porque dejó muchas de sus obras inconclusas. Era muy talentoso, genial, pero también era muy flojo e irresponsable; le adelantaban dinero por su trabajo, iba a hacer unos trazos, pintaba un poco algunos días y se iba. Además vivía la vida loca...era homosexual.  

Esos artistas de antes eran personas con talentos y habilidades excepcionales. Sin embargo dudo mucho que la mayoría de los grandes artistas hayan pensado que vinieron a la vida sólo a crear y al carajo todo lo demás. Ese fenómeno del super artista divino que sólo llegó a la tierra del espacio y tiempo para ofrecer su vida a la creatividad y que la humanidad lo alabe por ello es muy ridículo. 

El arte ayuda a vivir mejor, a pensar mejor, a ser empático, a saber, a conocer y a disfrutar pero de eso a que el arte sea la más grande finalidad de la vida es absurdo. Y por esa creencia el mundo está lleno de artistas fracasados, incomprendidos, frustrados, ignorados y muchos otros olvidados.

Porque la verdad es que un artista, un pintor, un músico hace su arte, su expresión, porque lo hace feliz. El proceso de una obra es disfrutable, a veces mucho más que el resultado. Hay obras que al hacerlas el creativo experimenta muchas sensaciones positivas para él o para ella, ir dando forma, aplicar luces y sombras, crear mundos, bajarlos al lienzo o al papel, escribir un soneto, una novela, una divagación, es placentero y hay veces que la obra queda tan bien, que le dio tanto gusto hacerlo, que la comparte con los demás, la vende, la regala.

Y no por eso tiene necesariamente que pensar en que esa fue la razón para estar vivo en estos tiempos que le tocó vivir.
Hay muchos que sí piensan eso, muchos artistas que si no les aplauden sus creaciones, que si nadie los ve o si nadie los conoce o ni el estado los toma en cuenta  sienten que no hay motivo para vivir, y eso que el estado apoya a cualquier pendejo con ínfulas artistosas siempre y cuando sus creaciones no sean críticas a los gobernantes. No van a pagar para que les esté pegando mucha gente sin nada mejor que hacer como los artistas.
El artista que cree que sólo vino al mundo para ser admirado por sus habilidades artísticas DEBE SANAR SU NIÑO INTERIOR. Ese niño olvidado por sus papás que muchas veces no le prestaron atención suficiente porque se la pasaron trabajando casi todo el día, debe entender que lo hicieron por un bien mayor. Otras veces porque muchos padres no consideraron importante el arte o tal vez muchos fueron también ellos artistas fracasados. 
Por eso hay que sanar y saber cuál es el propósito de nuestra vida, de preferencia en la juventud y no arrastrar una idea equivocada de haber nacido para ser aplaudido. Es como si un panadero exigiera aplausos por cada bolillo, dona o bizcocho que produzca o un albañil que piense que el único motivo por lo que está vivo es para levantar una pared, echar un colado o hacer banquetas. Eso sí es un trabajo duro muy útil, cansado y mal pagado y no como el arte moderno que además es una mierda. 
Sana tu niño interior, artistoso. Eso es más importante que todo tu arte.
Ayúdate primero y así ayudas a la humanidad mucho más que todo tu arte.
Deth





sábado, 1 de octubre de 2022

SÉ QUE DEBO ENSEÑAR ARTES

Ser artista es difícil. No sólo hay que pulir el talento, el trabajo artistico, hay que saber auto gestionarse si bien  ya no para vivir del arte, por lo menos hacer una vida artística viable para el mismo arte, parano dejar de cantar, de decir, de proponer y reflexionar en la lentitud cultural. 
Pase lo que pase siempre, en democracias y dictaduras, el arte debe continuar. No todos los artistas vivimos del arte pero sin arte no podemos vivir una vida real. Sin arte todo es falsedad. El día que nadie escriba, nadie pinte, nade que haga música, nadie que baile entonces todo será oscurantismo. De hecho ya estamos en un oscurantismo pero tecnológico en donde no importa ya que alguien escriba poesía, cuentos o novelas, que haga cine, pintura, historietas o murales ¿de qué otra manera vamos a resistir la realidad? 
Yo soy amigo del arte. Amo el arte, hago arte como muchos otros. Pero eso ya no es suficiente. Tendremos que dar un esfuerzo más por la causa artística. No quiero un futuro sin arte. 
Para sobrevivir tengo varias chambitas, pero para vivir necesito libertad creativa para transformar mi propia realidad,como principio, y ayudar a los demás a que también se preparen creativamente para enfrentar intelectualmente esa canija realidad.
 Enseñaré y alguien se acercará. Se acaba el arte y la cultura y se viene todo abajo. Y en todo lugar la única diversión será escuchar el narco corrido o bailar el reguetón,  drogarse y valer pito. Estamos madurando y yo no quisiera un mundo irrespetuoso y hostil comenzando por la juventud actual descarriada que serán los futuros gobernantes y burócratas, policías, empleados de los servicios de salud y la gente haciendo los peores negocios.
Debemos cambiar todo eso desde ahora. Poner a la gente a leer, a fomentar la lectura y escritura es bueno pero no suficiente. No basta con saber expresarse, hay que crear nuevas rutas, nuevo pensar, nueva creatividad y nuevas formas de expresión. A qué el artista se nutra del arte mismo, que hagan cosas de bien. Que enriquezca, que inspire a ser mejores. Enseñar a hacer música, crear un taller literario, hacer serigrafia, un fanzine, artesanías, muralismo, danza, abrir foros, espacios de micrófono abierto. Tomemos las calles, los cafés, las plazas públicas. Claro que sí. 
Sólo falta gente con vocación artística y tacto para dirigir a la gente a expresarse con conocimiento. Y que se puedan crear talleres en distintos puntos con dinámicas afines y así ir sanando de tanto odio y división ese tejido social. 
Estoy dentro y espero contribuir con mis conocimientos a los artistas y al arte en general.
Salud
Verdeth 


miércoles, 12 de enero de 2022

POBRE, MEDIOCRE Y CONFORMISTA

Hoy, como si no lo supiera, un ser muy querido me dijo pobre. "Toma estas monedas porque estás bien pobre."
 En uno de mis numerosos empleos del pasado estuve trabajando con un tipo que en una reunión con sus amigos, en la que yo estaba como invitado especial en un antro, celebraba mi patrón que yo le había dado a ganar su primer millón de dólares en una empresa constructora. Yo era su agente importador de mercancías en Tijuana. Un millón de dólares se dice fácil. Yo no sabía y preferiría no haber sabido pues de ese millón de dólares creo justo que me debió haber dado por lo menos un aumento de sueldo, un bono de mil dólares, un carro, algo. Pero el millonario sujeto agarrado como culo de perra, no me dio nada más que las gracias en medio de su gente. Esa vez mi ex patrón pagó mi cuenta que por cierto no era mas de 10 dólares de unas pinches cervezas. Luego de un tiempo lo mandé a la roña porque me hartó. 

Otro patrón menos pendejo pero más pobre y agarrado también me dio la lección de mi vida: "Tú como trabajador nunca saldrás de pobre. Aunque trabajes duro toda tu vida, siempre vas a ser pobre. Mi familia y yo fuimos muy pobres. Yo sería ahora tanto o más pobre que tú. Pero me metí al gobierno (de Salinas y Ernesto Zedillo) y sólo así pude hacerme de un dinero. Tú ni siquiera eres sujeto de crédito. Para el gobierno eres un pobre, un pobretón más." 

Y bueno, la pobreza no es algo realmente vergonzoso. Mi familia siempre fue clase media y en ese ambiente crecí. Nunca me faltó nada de comer, ni vestir. La pobreza la conocí ya como individuo independiente. Pero siempre me he contentado con muy poco. Soy una de las personas más inconformes que pueden conocer y sin embargo tengo fama de conformista. En mi juventud quise ser monje, servir a Dios, conocerlo mejor, ayudar a otros. Pero la vida monástica no era para mi, soy un sujeto difícil de controlar, cuando morro, AHORA PEOR.El mundo no me atraía, me la pasaba leyendo libros y revistas, teniendo muchos empleos mediocres. La escuela no me interesó; me la pasaba dibujando en clases. Siempre había en mi la sensación de estar perdiendo mi tiempo y que todo lo que me enseñaban no me serviría para una chingada.

Siempre fui tan raro como un hombre verde. De hecho de ahí viene mi nombre artístico VERDETH, de la rareza, de lo fenomenal como las personas con piel de color poco común. Considero importante el dinero pero no lo máximo.

Entonces prefiero asumirme como pobre, mediocre y conformista si eso hará que me dejen en paz. Como artista no pienso darle gusto a la gente para ver qué les vendo. Si le gustó lo que hago o escribo, bueno. Si no, me importa un pepino.
No me meteré a la política, actividad netamente homosexual y masónica. Puro mal pedo ahí. Nunca le voy a vender mi trabajo, mi creación, a ningún gobierno. No creo en ellos. No creo en la democracia y me desgrada toda la cultura oficialista. 
Sigo en lo mío, en mi pobreza, en mis escritos, dibujos y canciones. 
Vivo al día, como poco, gasto poco, me interesa el mundo muy poco. Puede que luego esté mejor, no soy un fanático de la pobreza. Y en resumidas cuentas nada nos salva de la muerte. ¿Mediocridad? Un día morirás, bestia.
Hay que vivir con decoro, con dignidad, rechazando todo tipo de miserias. Pero la pobreza de espíritu es lo más grande, lo más noble y puro. Y de nosotros los pobreses el reino de los cielos, dice el Señor Jesucristo. Y Él era pobre. Y siempre decía la verdad.


David Gordon