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miércoles, 5 de enero de 2022

FRAUDEMIA 2022

Se quedó la fraudemia. Año nuevo, biruz nuevo. Curiosamente la variante del coronabicho surgió en los medios propagandísticos poco antes de la Navidad, mofándose de la celebración religiosa, el nacimiento de un nuevo anticristo asesino serial y que, se cree, que está en el aire que todos debemos respirar. 

Encima los cambios de clima de otoño a invierno. Lo bueno que la gripe común ha desaparecido o le hicieron un rebranding como covi-delta-omicron. Y alteraron los datos. Y los medios masivos que actuaron como el virus mismo día y noche, chingue y chingue, matando neuronas de la gente de todas clases sociales en un patético y grotesco show. 
No olvidar que cuando comenzó la pandemia en todo el mundo habían doctores o enfermeros, quizás actores, haciendo tictoks bailando como pendejos y con los hospitales vacíos, los pacientes contagiados del supuesto virus eran muñecos. 

Y éste año 2022 no será muy diferente. Son capaces de sacar una o dos variantes más del "virus", palabrita odiosa  espantapendejos. Si es un virus real sus efectos son haber vuelto mariquitas a los hombruchos que les aterra una gripa. 
Incluso para quienes amamos la muerte, el encuentro con lo trascendente o tan solo abandonar para siempre éste mundo pendejo y absurdo, una gripa no representa una amenaza real. En innumerables ocasiones nos libramos de una molesta congestión gripal, cosa muy común en los tiempos no muy lejanos. 
Sobre aviso no hay engaño. La humanidad llegó al punto de no retorno a la normalidad. Nada será igual que antes. El mundo actual es un ideal perverso que lleva más de un siglo de planeación. Así que a la mierda con un futuro mejor. Si. No lo esperen porque nunca vendrá. 

Verdeth 

martes, 12 de octubre de 2021

QUIERO LLORAR Y NO PUEDO

Quiero llorar pero no puedo. Los santos lloran por haber ofendido a Dios. Tengo un enorme deseo de llorar pero no me surge el llanto. Por mujeres he llorado lágrimas de odio pero eso fue hace tanto tiempo que ahora me da vergüenza sólo recordarlo. 
Ahora quisiera llorar por mi mundo destruido a lo pendejo y sin haberlo defendido. Y es que esta nueva normalidad de mierda destruyó nuestro mundo imperfecto, tonto, a veces violento, pero hay un interés reptil para que ahora todos vivamos en un mundo miserable y hostil, un cárcel planetaria, una sociedad que ha renunciado a pensar y a dar guerra, todo acepta, temerosa y subnormal.
Ni lágrimas de odio puedo emitir. Y eso que odio con todas mis ganas esta situación.
Solo y desde un pueblo marginal nada puedo hacer más que sobrevivir. No hay dinero, no hay negocios, ni apoyo, ni futuro.

Sólo un presente pendejo y doloroso cada día peor. Llorar es un consuelo, un descanso, una meditación. Y no puedo llorar teniendo tantos deseos de hacerlo.