jueves, 9 de julio de 2026

PARQUE REVOLUCIÓN

 

 


En Ensenalgas sólo hay 3 cosas por hacer: comer, beber y valer verga y esto último no cuesta dinero y es lo que tiene más variedad. Yo que vivo al día no soy mucho de comer en restaurantes, mucho menos de pistear en antros. De hecho ya ni tomo alcohol ni fumo mariguana. Entonces lo mío es valer pito y uno de mis lugares favoritos para valer verdolaga es el parque Revolución, un parque en la zona centro de la ciudad. Con lo mucho que odio lo revolucionario. Es el lugar en donde los viejos se juntan para cantar karaoke y bailar. Las parejas se acuestan en el césped para fajarse y se tienen que conformar cuando no tienen para el hotel. De comer hay tortas, nachos, hotdogs, elotes y helados. dulces y botanas típicas. En las noches hay muchos vagos. Ahí se citan los homosexuales para algún encuentro amoroso. Supuestamente hay wifi gratuito pero yo jamas he podido conectarme y eso que me lo cobran con el pago de impuestos. Es en el parque Revolución en donde escuchando musica ranchera, cumbia, norteña y baladas de amor y desamor me pongo a reflexionar y pensar qué chingados hago en éste pinche pueblo polvoriento. Soy de ciudad grande, cosmopolita, donde hay mucho por hacer, ver y disfrutar. 

En Tijuana sólo se aburren los pendejos pero en Ensenada todos. A veces queremos escondernos del sol inclemente de verano y resulta que los arboles del parque casi no tienen follaje porque las pasadas administraciones dejaron bien pelones los arboles, quizás para que vaya menos gente.

Me entretiene, no me gusta, ver a la gente que asiste al parque porque no hay otra cosa por hacer aquí. Las mujeres de la tercera edad bailando solas, los viejos hombres tristes que entonan canciones de dolor y desamor, muchas madres que llevan a sus chiquillos a los juegos que son un peligro para cualquiera; las resbaladillas tienen un ángulo muy agudo que cuando bajan los niños se dan un impacto considerable en sus huesitos, si no hay un adulto que los atrape en la bajada se pueden ir violentamente de cara al piso. Hay juegos pero como si alguien no quisiera que los usen mucho. También hay columpios para gente en silla de ruedas. Rara vez lo usa gente en sillas de ruedas. Al menos yo no he visto que alguien en silla de ruedas se suba a pasearse.

 En el pasto podemos ver a góticas y metaleros acostados pues mayormente son personas sin mucho que hacer. A veces el parque se vacia y quedamos algunos ahí absortos en nuestros propios pensamientos. Pienso en la logia masónica que está en la acera de enfrente y que nunca veo entrar a masones. Y luego comienzo a recordar sobre las muchas cosas que he hecho y me arrepiento de mi pasado, que no tengo futuro y que el presente no me agrada. Una de las cosas que más me arrepiento es haber caído en Ensenalgas. La quiero mucho pero preferiría estar muy lejos de aquí.