miércoles, 1 de julio de 2026

MUJERES INFELICES

 

Ilustración Verdeth 

 

 

Como han decidido entregar su vida a Dios, las únicas mujeres felices son las monjas porque el resto de mujeres nunca están conformes, no conocen la plenitud, siempre están insatisfechas ya sea en lo íntimo, en lo emocional, en lo económico, en lo social, en su físico; las mujeres que "conozco" siempre están inconformes y a veces son más infelices que yo en mis peores tiempos. A ellas también les duele vivir pero prefieren ocultarlo muy bien. Por ejemplo las prostitutas que siempre deben fingir alegría, gusto, atracción e interés sexual porque de no ser así simplemente no comen. Al calor usan falda y cuando hace frio se ponen pantalones. La mujer que es rica o que su marido que en lo económico le da lo que desea luego se aburre de tenerlo todo, se divorcia, le quita la mitad de todo al marido y se buscan jovencitos, los famosos colágenos, para que les den pa' dentro de ocho días y luego se van quedando sin amigas, después el dinero se acaba y se terminan solas y deprimidas y con una sensación de vacío existencial.


Otras mujeres quieren todo y luchan por tenerlo y una vez que se sienten completas en los individual se casan por capricho y se pasan la vida tratando de volver a su marido un autómata, un hombrecillo obediente a todos sus caprichos de reina del mundo o de superestrella, a veces se salen con la suya, pero en su cara revelan el hastío y frustración de vivir con un hombrucho perro sumiso y obediente, débil y sin carácter al que sólo faltándole al respeto pueden convivir. Las mujeres sin Dios son las más desdichadas y sólo drogadas o borrachas experimentan un poco de placer. Una cosa es una vida modesta, humilde y otra muy diferente es la miseria espiritual de no tener ningún propósito en la vida.
Lamentablemente están son las mujeres más comunes y corrientes hoy en día. 

Para un hombre sensible es preferible vivir soltero en una prisión de Siberia que vivir en pareja con una mujer de estas que porque tienen la infelicidad garantizada, la propia infelicidad y se le suma la infelicidad alrededor. Ya que no persigue una virtud esa mujer debería dedicarse a las artes ocultas, a la brujería, a la estafa o a la extorsión porque no sirven para otra cosa. Muchas mujeres lo intentan, se compran figuras de muerte, hasta se tatúan esos símbolos del mal, sus hijos se vuelven delincuentes, sus hijas se van igual por el mal camino y se amanceban con drogadictos y ladrones y desarrollan todas las enfermedades de transmisión sexual habidas y por haber porque regularmente las hijas se hacen muy parecidas a sus madres y así por generaciones que sólo van tejiendo la infelicidad familiar que se refleja en lo colectivo en una condición social que es difícil de cambiar o más bien que es imposible y que hay que aprender a asimilar con el paso del tiempo y mientras la luna siga paseándose encima de nosotros y hasta que el sol se eche un clavado al mar y acabe con todo de una buena vez.

Invítame un café.



Verdeth