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lunes, 4 de septiembre de 2023

COMER ES UN PECADO


 Porque por ahí muchos andan, de quienes os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo,  cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre y cuya gloria está en su vergüenza; que piensan solamente en lo terrenal.
Filipenses 3:19

Por eso les digo: no se preocupen por la comida ni por la bebida que necesitan para vivir, ni tampoco por la ropa que se van a poner. Ciertamente la vida es más que la comida y el cuerpo más que la ropa. Miren a las aves del cielo, ellas no siembran ni cosechan ni tampoco guardan nada en graneros.

Mateo 6:25

Mi abuelita materna, una señora profundamente religiosa, no era mucho de bendecir los alimentos antes de comerlos. Sin embargo cada que terminaba de comer decía "Gracias a Dios porque nos dio de comer sin merecerlo, Amén".

Qué profundo, qué real y cuánta razón tenía. 
¿Por qué no merecemos comer? 
Porque hay muchísima gente, niños, ancianos, mujeres y hombres que hoy no comerán. Y mucha de esta gente es mejor que nosotros en muchos aspectos y este día no comerán. A diario mueren de hambre más de 20 000 personas en el mundo, más que en cualquier otra pandemia. Las razones son muchas: países pobres, sobrepoblación, desorganización, inflación, dictaduras. 

México es el segundo país más gordo del mundo. Para el mexicano comer mucho es lo más importante en la vida. La comida es la droga principal del mexicano.
Somos, paradójicamente, un país de mayoría pobre pero muy obesa. Es un caso patético suigeneris. El problema es la comida como drogadicción y otro la drogadicción misma a sustancias sintéticas e ilegales. Gordos y drogadictos son la plaga en México.
Dice un dicho " De panzones y tragones están llenos los panteones" 
Y también de drogadictos.
En México muchos se jactan de no consumir drogas ni beber alcohol pero que están abominablemente gordos, que beben a diario Coca-Cola, que a diario tragan pastelitos, galletas, que se comen medio kilo de tortillas en la comida o en la merienda, que comen papitas, tostilocos, churros, sopas Maruchan, embutidos, pan dulce, pan Bimbo, bebidas energéticas, hamburguesas, pizzas, tacos, tortas, 
Estas gentes son de lo peor.

Mucha gente se queda sin comer en nuestro país porque la comida es muy cara. Cuesta tanto porque tiene mucha demanda y la comida se acaba. Suben los precios porque al tener una gran demanda se acaban y no es tan rápido el producirlos, el procesarlos y distribuirlos. 

Si toda la gente gorda comiera siempre la mitad de todo lo que consume a diario, no sólo estaría menos gorda, los alimentos permanecerían más tiempo en los mercados y los precios tendrían que bajar para que esas mercancías no se pierdan y así más gente tenga acceso a esos alimentos. 
Pero tenemos una sociedad obesa mórbida que consume demasiado de todo como único fin en la vida y acaba con todo porque no quieren dejar de consumir y son adictos a comer, entonces se acaban todo y eso en gran parte de gente tragona provoca escasez y carestía. La comida que queda en los mercados ya no llega a los más pobres porque no pueden pagarla. Estos se enferman y mueren.
No hay gobierno que lo pueda evitar éste desastre. La solución al problema de la hambruna está en la gente misma, en desarrollar esa conciencia sobre el problema no sólo de escasez de alimentos sino del lento suicidio que implica comer en exceso, comer adictivamente mientras muchos no comen por culpa de la gula de otros.
El comercio vive feliz mercando con los alimentos y aumentado los precios, el gobierno feliz porque cobra más impuestos y subiendo el costo de la vida porque para el sistema representa una mayor recaudación tan sólo en lo que a los alimentos se refiere, en producirlos, distribuirlos y finalmente comercializarlos. La industria farmacéutica es feliz porque a mayor enfermedad mayores ganancias.
La solución está en nosotros, en comer poco para vivir y no vivir para comer. La gula es un acto contra Dios y somos unos gordos desdichados. Mientras más gordos, más pecadores y más infelices somos.
Mientras más tragamos más infelices hacemos a los demás. No tenemos derecho a comer todo lo que queramos sólo porque podemos pagarlo o robarlo. 

Cada vez que comemos algo, cualquier cosa, debemos pensar que muchos seres humanos que no tienen nada qué comer. Piensen en los niños, piensen en los viejitos que en sus últimos días no tienen ni un taco de frijoles para llevarse al estómago. Piensen en cada comilona que dan en todos esos niños con las tripas pegadas sin siquiera tomarse un vaso de leche a veces ni de agua limpia. 
Cuando rara vez veo televisión o Youtube me encuentro con una serie de programas y videos de cocina que fomentan la tragadera y de verdad me da asco y me deprime. Es parecido a lo pornográfico cuando un idiota toma un pedazo de chicharrón y se lo sambute mientras las salsas le escurren por las comisuras, mastica y opina de lo sabroso que está y luego aparece en otra escena comiendo otra cosa. Algunos hacen del alarde y el culto a la comedera su modus vivendi lo cual es nefasto. Igual casi igual que la pornografía.
Ver a gente desconocida coger o comer como si no hubiera un mañana o nada mejor qué hacer es deprimente, es patético y de lo más pecaminoso ya que lagula nos lleva a otros pecados que nos destruyen espiritualmente como la ira, la avaricia o la lujuria. Comer de más es cruel e inhumano. 

Nadie entiende lo que no quiere entender.

Seamos mejores, aprendamos a vivir decentemente sin abusos de ninguna índole, por nuestro propio bien, por el bien de otros, dejen de comer como si fuera la máxima satisfacción en la vida.














sábado, 20 de noviembre de 2021

HAY QUE SER COCHIS PERO NO TAN TROMPUDOS


Me cabrea el foodporn y todo tipo de porno, de hecho. Hablo de toda esa gente sin nada mejor qué hacer que grabarse zampándose hotdogs, hamburguesas, pizzas, tacos todo tipo de puestos de tragazón chatarra. A mi me da pena comer lo que sea hasta cuando estoy con los parientes. Me sirven mi plato y como con la cabeza agachada, tal y como hacen los perros agradecidos con la mirada en el plato. Pero cuando veo demasiada comida se me revuelve el estómago. Ver a demasiada gente comer me angustia y pa' decirlo pronto: me asquea cuando les escurre comida por las comisuras, los ruidos que hace la comida triturada o cuando hablan y comen. Lo peor es que creen que nos gusta verlos tragar. O el porno ¿para que estar viendo a unos desconocidos fornicar? ¿Qué nos importa, de qué nos perdemos? 


De noche yo me ceno una quesadilla, un plato de arroz al vapor o un café con galletas porque cenar mucho a los 50 años no es sencillo. Los gases, los reflujos, los eructos y la pesadez dificultan el sueño. Prefiero dormir tranquilamente. Ceno poco o nada.

 La gente que más admiro es aquella que domina sus pasiones, sus adicciones y deseos: los santos, los guerreros, los filósofos o los monjes. No a los que se entregan todo el tiempo al marraneo. Al culto de la grasa, el azúcar, los condimentos y carbohidratos.

Hay que ser cochis pero no tan trumpudos.


Verdeth 


lunes, 8 de noviembre de 2021

COME, MEXICANO


Si a algo le entra con enjundia el mexicano es a la comedera de poco o escaso valor nutritivo. Por ejemplo las hamburguesas  que come de todas partes excepto de los restaurantes gringos de corporativos transnacionales. No es la comida en la que desconfía porque el mexicano come de todo, lo que desconfía es de las empresas extranjeras. No le gusta el orden, la limpieza, las luces, los precios y de plano a veces ni la comida misma.
Venganza de Moctezuma, no sé pero el mexicano ya no ve con gusto que una compañía venga a competir con su comida calejera que no es tan variada ni saludable aunque con mucho sabor. Si uno ve videos o programas gastronómicos se dará cuenta que por ejemplo los coreanos, chinos, japoneses o tailandeses tienen una gran variedad de platillos callejeros, todo tipo de fritanga, en Corea  las vísceras es comida muy apreciada, cosa que no he visto en México salvo en algunas taquerías tacos de tripa de res, de sesos. En cambio en Corea, Japón y China son un manjar. Allá se comen hasta la pezuña del marrano. Los chinos fríen todo lo que se mueve por cielo, tierra y mar. Aprovechan hasta los pelos de los animales para hacer brochas y pinceles de maquillaje. 
Curioso el mexicano que aunque no le guste la comida gringa, es más, sabedor de que la hamburguesa mexicana es de mejor sazón y a veces más económica, aun siente envidia por aquellos que van a McDonald's  o el Burger King. Le gana el sentimiento de no poder llevar a sus hijos a comer allí donde muchos van. No es la comida sino el lugar, el status que da o lo que supone el mexicano sencillo que es algo de lo que no es bueno privarse. Aunque la comida sepa a cartón, no ir a las burguers gringas es perderse de algo que muchos ya conocen y no gusta, pero hay una dinámica social con una creencia de que se deben comer esas comidas transgénicas de precios exorbitantes como símbolo de bienestar o de ascenso en el estrato. 
Lo cierto que con la actual crisis del sucialismo siglo 21 al mexicano ya solo le medio alcanza para comer frijoles y tortillas con la esperanza de comer algo más en las fiestas de fin de año. 
A beber y a tragar que el mundo se va a acabar. 






miércoles, 8 de septiembre de 2021

LOS 10 MANDAMIENTOS PARA COMER EN UN BUFET



(1) Cuando vayas a un bufete, hazlo con hambre pero no con el estómago completamente vacío, un poco de comida antes mantendrá el estomago en forma, preparándose para digerir una buena porción de alimentos variados.

(2) Desarrolla un plan de ataque, empieza con la ensalada, una entrada y postre o viceversa.

(3) No te chacaliés. No atasques el plato en tu primer viaje al bufete, zonzo. Ahí estará cada vez que te levantes e incluso cuando estés lleno. Es más divertido irse por partes.

(4) Pon un poco de todo en el plato, si algo no te gusta o está duro, simplemente hazlo a un lado y luego te levantas a probar otras cosas.

(5) Aunque a muchos les da flojera la comida saludable, hay que considerar una buena digestión y por eso hay que tomar pan o cereales integrales y verduras para obtener enzimas digestivas y fibras para que salga bien posteriormente toda la basura.

(6) No comas mucho queso ni tanto pan. Estos alimentos quitan mucho espacio en el estomago y no aprovecharás la comida “cara” como las carnes, pollos, mariscos, etc.
(7) Tomar agua en los alimentos, te hace sentir menos lleno

(8) Tampoco se trata que tengas estomago de puerco, no mezcles la comida como si fueras una licuadora. La trofología es la ciencia de combinar los alimentos. No te metas todo lo que puedas que terminarás intoxicado, tapado o muerto.

(9) No te sientas avergonzado por tu glotonería, especialmente si eres mujer. La moda y los medios de comunicación insisten en dejar a todas las mujeres anoréxicas que tan sólo toman agua y comen algunas hojas de lechuga. Eso nunca te hará feliz, entiende de una vez. Preferible en cuanto a salud que estén un poco gorditas que parecer charales secos.
(10) Coman despacio, muchachos. Vivimos una vida difícil y el tiempo  acelerado ha sido un factor determinante para que la humanidad haya  echado a perder su alimentación y dejarla solo en una función  fisiológica solamente (como el sexo) cuando el comer es algo hermoso y  hasta sagrado. Come y platica, disfruta. Si estás solo, piensa en la  vida, rézale a Dios. El bufete no solo es un lugar donde ir a tragar  algo sino que es nutrición, entretenimiento y cultura. Come bien y  variado. El concepto de bufet es comer de todo un poco, no COMER TODO LO QUE TE QUEPA

jueves, 29 de julio de 2021

COMER, CAGAR Y DORMIR

Entre los muchos nombres que escribi para mi último disco (espero) estaba el que la da titulo a esta entrada aunque ya fue descartado, 10 meses del 2020 y lo que va del 2021 no he hecho más que eso: comer, cagar y dormir. Ya antes no salía ni tenía demasiados amigos desde años atrás pero la pandemia encrudeció todo mi ámbito social y vida deambulante nocturna. 

Comer, cagar y dormir porque no hay más. Hay que comer cuando se pueda, dormir cuando sea y cagar cuando se deba. 

Le pido a Dios que me mande una señal, cuando volverá todo a la normalidad. No me responde pero algo me dice, quizás mi ángel de la guarda, que nunca volverá la normalidad anterior. Debemos, a huevo, aceptar la nueva normalidad y porque no hay de  otra.
A mí no me quita el sueño. Duermo cuanto pueda dormir, 7, 8, 9 horas de ser necesario. Antes dormía menos de 5 y me sentía muy jodido. La comida no es lo máximo para mí. Soy un gordo pero ya por la edad y malos hábitos, no por tragón. De hecho ver mucha comida, olerla, ver que se la comen, ver comer, me da asco. 
No estoy bien, lo sé. La comida de restaurante es de lo peor. Uno tiene que pagar mucho dinero para poder decentemente. Yo como estoicamente frijoles, huevo, chile y tortillas. Bebo café y cerveza. Una pieza de pollo, una ensalada de pepinos, de vez en cuando un sandwich de bolonia o atún. Y hasta eso tengo buena digestión pero cansa cagar, cansa la caca, cansa limpiarse, cansa vivir. 
Pero un dia dejaremos la mierda, el dolor, el cansancio, la hipocresia, la miseria. Esa es mi fe y yo se las comparto.
Por si quieren.
Verdeth